Hacer Camino al Andar: La Poesía del Duelo y la Superación

El Viaje

Con este artículo, cierro la serie que he dedicado a reflexionar sobre el duelo, la pérdida y la búsqueda de sentido en medio del dolor. En este último día del año, quiero compartir una mirada hacia atrás, a los pasos dados, y una hacia adelante, hacia los caminos que aún nos quedan por recorrer. Este viaje, aunque lleno de desafíos, también ha sido una fuente de aprendizaje, resiliencia y amor. A través de la poesía y la reflexión, he encontrado formas de caminar con el duelo y, poco a poco, construir un camino lleno de propósito y esperanza.

El duelo es un camino que nadie elige, pero que muchos debemos recorrer. Cada paso en este proceso, desde el dolor hasta la aceptación, construye un “camino” único que refleja nuestra lucha, amor y resiliencia. Inspirada en la célebre frase de Antonio Machado, “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar,” he descubierto que avanzar, aunque sea un paso a la vez, es parte esencial de encontrar propósito y significado en medio del dolor.

Hoy, en el último día del año, es un momento natural para reflexionar sobre los pasos que hemos dado, las dificultades que hemos enfrentado y la manera en que hemos comenzado a reconstruir nuestras vidas. Aunque el duelo transforma el significado del tiempo, esta fecha nos invita a mirar hacia atrás con compasión por lo vivido y hacia adelante con una esperanza renovada.

En este viaje personal, la poesía ha sido un faro que me guía, una forma de expresar lo inexpresable y de hallar sentido incluso en los momentos más oscuros. Poemas como “Ausencia” de Jorge Luis Borges han capturado lo que las palabras cotidianas no logran explicar: la inmensidad del vacío que deja una pérdida y la manera en que esa ausencia se convierte en una presencia constante.


Ausencia
Jorge Luis Borges

Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.

Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.

Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.

¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?

Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.


La poesía como compañera en el duelo

Este poema no solo describe la ausencia, sino que también refleja el acto de reconstruir la vida después de una pérdida. Cada línea resuena con la experiencia de quienes caminamos el sendero del duelo, luchando por encontrar sentido en un mundo que parece vacío sin la presencia de nuestro ser querido.

La poesía, como el duelo, nos recuerda que no hay una respuesta sencilla ni un camino recto. Otros poetas también han explorado la relación entre el dolor y la esperanza. Por ejemplo, Mario Benedetti, en “No te rindas”, ofrece un mensaje de resiliencia y aliento:

Fragmento:

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

Por su parte, Amado Nervo, en su poema “En paz”, invita a mirar con gratitud el camino recorrido, incluso en los momentos más oscuros:

Fragmento:

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida.

Estas palabras nos recuerdan que, aunque el duelo es un proceso profundamente doloroso, también es una oportunidad para reflexionar sobre lo que hemos aprendido y lo que todavía podemos construir.

Reflexionar sobre el camino recorrido

El fin de año, con su carga simbólica, nos brinda una oportunidad para reflexionar sobre nuestro propio camino. Para quienes enfrentamos el duelo, puede ser un momento agridulce: un recordatorio de las ausencias, pero también de la fortaleza que hemos cultivado al seguir adelante.

He aprendido que avanzar no significa olvidar o dejar atrás el dolor, sino integrarlo en nuestra vida de una manera que nos permita seguir adelante. En los días más difíciles, simplemente dar un pequeño paso —ya sea escribir unas líneas, compartir un recuerdo o permitirme sentir— es suficiente. Estos pequeños pasos son los que, con el tiempo, construyen el camino hacia la superación.

Mirando hacia adelante: Propósito y esperanza

Uno de los mayores desafíos del duelo es encontrar propósito en un mundo que parece haber perdido su significado. Para mí, este propósito ha venido en la forma de honrar la memoria de mi hijo. Hablar de él, recordar su vida y compartir mi experiencia con otros me ha ayudado a dar sentido a mi dolor.

Mientras nos preparamos para recibir un nuevo año, pienso en cómo cada paso que damos nos acerca a una nueva forma de vivir. Como dice Rainer Maria Rilke en “Cartas a un joven poeta”:

Fragmento:

Ten paciencia con todo lo que queda por resolver en tu corazón,
y trata de amar las preguntas mismas,
como si fueran habitaciones cerradas
o libros escritos en un idioma extranjero.

Estas palabras reflejan que el proceso de sanar es también un proceso de descubrirnos y encontrar belleza en los momentos más difíciles.

Conclusión: Un nuevo año, un nuevo camino

El duelo nunca desaparece por completo, pero aprendemos a caminar con él. En este proceso, cada paso que damos se convierte en parte del camino que construimos. Aunque el dolor y la pérdida siempre serán parte de nuestra historia, también lo serán el amor, la esperanza y la capacidad de seguir adelante.

En este último día del año, invito a quienes enfrentan el duelo a encontrar en la poesía un refugio, un espacio para procesar y expresar lo que sienten. “Ausencia” de Borges, “No te rindas” de Benedetti y “En paz” de Nervo son ejemplos de cómo las palabras pueden captar la profundidad de nuestro dolor y, al mismo tiempo, inspirarnos a continuar el camino, paso a paso.

Que el nuevo año nos traiga paz, significado y la certeza de que, aunque el dolor sigue presente, también hay luz y propósito en el horizonte.


Referencias

Tedeschi, R. G., & Calhoun, L. G. (2004). Posttraumatic growth: Conceptual foundations and empirical evidence. Psychological Inquiry, 15(1), 1-18.

Benedetti, M. (2008). Inventario. Editorial Alfaguara.

Nervo, A. (1918). La amada inmóvil. Editorial Porrúa.

Rilke, R. M. (1929). Cartas a un joven poeta. Editorial Seix Barral.